SERPENTINE – A TOUCH OF HEAVEN75/100GÉNERO – AOR / ROCK MELÓDICO
DISCOGRÁFICA: AOR HEAVEN
PRODUCTOR: MARK V. STUART Y SHEENA SEAR
COMPONENTESTONY MILLS: CANTANTE
CHRISTOPHER GOULD: GUITARRA SOLISTA Y RÍTMICA
JOHN CLEWS: GUITARRA SOLISTA Y RÍTMICA
GARETH DAVID NOON: TECLADOS
GARETH VANSTONE: BAJO
ROY MILLWARD: BATERÍA
TRACKLISTA TOUCH OF HEAVEN
WHATEVER HEARTACHE
LONELY NIGHTS
FOR THE LOVE OF IT ALL
LET LOVE RAIN DOWN
IN MY BLOOD
FASHION
WE BELONG
LOVE SUICIDE
UNBREAK MY HEART
Hay dos cosas que quedan claras con este disco (si no se sabían): una es que Tony Mills es una de las voces indiscutibles del AOR, más reconocible y mejor adaptada a interpretar el subgénero; la otra es que Serpentine es lo más parecido a Shy que Mills ha hecho desde su salida de la banda. Es tan parecido a su banda original que a cualquier fan de los británicos le satisfará A touch of heaven como sustituto temporal y para saciar así el ansia y calmar la desesperación y el sufrimiento ante la ausencia de la gran banda, especialmente después de los dos últimos maravillosos discos que grabaron.
Y es que es en todo: las melodías son clavadas a las que siembran los pentagramas de Shy, la estructura de las canciones con esos comienzos directos, a veces con el estribillo o tras una breve introducción de piano o teclado, el sonido de las guitarras y los arreglos de teclados. Sin embargo no da la sensación de ser un producto premeditadamente fabricado para que suene a Shy (aunque el comienzo de "Love suicide" a lo "No other way" podría demostrar lo contrario). Los temas son buenos, las interpretaciones más que correctas con detalles muy interesantes y, por supuesto, un Tony Mills que está en su hábitat natural, disfrutando como un cochinillo, haciendo gala de una voz en perfecta forma.
En mi opinión, y para acentuar los parecidos con la banda de Steve Harris, las baladas son lo más flojo del disco, aunque “For the love of it all” no esté mal del todo. La versión de “Unbreak my heart” de Tony Braxton tampoco encaja. El resto sería un recomendadísimo trabajo al que las escuchas sacan provecho. Hay al menos media docena de canciones que valen muchísimo la pena; por nombrar alguna: el single “Whatever heartache” y sus deliciosos coros, la fantástica “Fashion” y su emotiva intensidad, las pegadizas “Let love rain down” y “Lonely nights” en las que se echa de menos una producción con un poco más de pegada por parte de Mark V. Stuart (Magnum), o “In my blood” (totalmente Shy de la última época).
Sería una pena que este disco no recibiese la atención que creo que merece, sobre todo de los aficionados a Shy y a una de las voces imprescindibles del AOR.
Autor: Joserra